Taqiyya, mentir en nombre de Alá

En una reunión de jefes de un Servicio de Inteligencia de un país europeo, uno de los participantes comentó que los delincuentes musulmanes en general, y los yihadistas en particular, detenidos “mentían más que hablaban”, llegando a interiorizar sus propias mentiras hasta tal punto que no se podían comparar en absoluto con el grado de falsedad que mostraban miembros de otros grupos terroristas de extrema derecha y de extrema izquierda occidentales a los que habían interrogado.

Esta consideración sobre la mentira de los yihadistas es compartida por muchos servicios de Inteligencia occidentales, algunos afirmaban que los delincuentes musulmanes detenidos y filmados durante el acto criminal cuando eran interrogados con detectores de mentiras, estas máquinas no podían mostrar que mentían, el aparato no lo detectaba, ¡tal era el grado de interiorización de la mentira en sus vidas!

Todo ello procede de una cultura religiosa en la que la mentira no es considerada ni inmoral ni una falta ética, sino que es loable, encomiable, dado que la doctrina islámica permite a los musulmanes mentir a los no-musulmanes, a los infieles, y faltar a la verdad entre ellos mismos, basándose en las aleyas (versículos) del mismo Corán en los cuales Alá se describe a si mismo como “el mejor (makar) engañador”:

Corán 3:54: Y mintieron y Alá mintió también. Pero Alá es el Mejor de los que mienten.

Corán 7:99:¿Es que están a salvo de la mentira de Alá? Nadie está a salvo de la mentira de Alá, sino los que pierden.

Corán 8:30:Y cuando los infieles mentían contra ti para capturarte, matarte o expulsarte. Mentían ellos y mentía Alá, pero Alá es el Mejor de los que mienten.

Corán 10:21: Apenas hacemos gustar a los hombres una misericordia, después de haber sufrido una desgracia, al punto mienten contra Nuestros signos. Di: “¡Alá es más rápido en mentir” Nuestros enviados toman nota de vuestra mentira.

Corán 13:42: Sus antecesores mintieron, pero el éxito de toda mentira depende de Alá. Sabe lo que cada uno merece y los infieles verán para quién es la Morada Postrera.

El mismo Corán indica a los musulmanes cuando tienen que mentir.

¿Está permitido mentir en el Islam?, en otras palabras, ¿es legítimo y ético mentir desde la perspectiva coránica?

Los eruditos musulmanes enseñan que bajo ciertas circunstancias sí está permitido a los musulmanes mentir a los no-musulmanes. Estas circunstancias suelen ser aquellas que hacen avanzar en la causa del Islam – en algunos casos ganándose la confianza de los infieles [los no musulmanes] con el fin de debilitarlos y derrotarlos.

Para los salafistas y yihadistas, sunnitas y chiítas, el fin justifica los medios:

“Hablar es un medio para alcanzar objetivos Si un loable objetivo es igual de alcanzable a través de la verdad o la mentira, es ilegal conseguirlo mintiendo, porque no es necesario hacerlo. 
Cuando es posible conseguir ese [loable] objetivo mintiendo, pero no lo es a través de la verdad, es lícito mentir  si el logro del objetivo está permisible”. [Ahmad ibn Naqib al-Misri, The Reliance of the Traveller, translated by Nuh Ha Mim Keller, Amana Publications, 1997, section r8.2, page 745)]

Y agrega que “hay que compararlas malas consecuenciasque conllevamentir alasocasionadas pordecir la verdad, y si las consecuenciasde decir la verdadson más perjudiciales, uno tiene derecho amentir”.

La mentira y el engaño en el mundo musulmán no son realmente una cuestión moral, sino que son un método o sistema de protección de la honra propia, familiar, colectiva y del estado, y son empleados para evitar la vergüenza, para expandir el Islam. Si así lo exige el honor, la mentira y el engaño puede convertirse en imperativo absoluto.

Es legal y correcto, desde la perspectiva musulmana, realizar conscientemente declaraciones falsas para evitar la denigración del Islam, para protegerse, para promover la Causa del Islam, lo que es sancionado, aprobado y encorajado en el Corán y la Sunna, incluyendo el mentir bajo juramento en su testimonio ante un tribunal, engañando al hacer declaraciones distorsionadas a los medios de comunicación con el fin de hacer avanzar la implementación y victoria del Islam.

Ibn Kathir, una autoridad prominente del Islam escribe: “es decir, a excepción de aquellos creyentes que en algunas zonas o tiempos temen por su seguridad ante los infieles. En este caso, a esos creyentes se les permite mostrar exteriormente amistad a los incrédulos, pero nunca internamente”. El cita al compañero de Muhammad, Abu Darda, quien dijo que “Nosotros sonreímos en el rostro de algunas personas, mientras nuestro corazón les maldice”, y Al-Hasan, que dijo: “Taquiya es aceptable hasta el día de la Resurrección”.

Muhammad utilizó el engaño cuando firmó un tratado de diez años con los habitantes de la Meca, lo que le permitió el acceso a su ciudad, mientras en secreto preparaba sus fuerzas para conquistarla. Los residentes inocentes fueron sometidos fácilmente después de que él rompiese el tratado dos años después, y algunas de las personas de la ciudad que habían confiado en su palabra fueron ejecutadas por el mismo Muhammad.

Muhammad engaño en su guerra de expansión religiosa varias veces más, en el caso a de Kab ibn al-Ashraf, y más tarde con Usayr ibn Zarim, líder sobreviviente de la tribu de Banu Nadir, que habían sido desalojados de su casa en Medina por los musulmanes.

Usayr ibn Zarim estaba intentando reunir una fuerza armada con árabes pertenecientes a una tribu aliada don los Quraish (contra la que Muhammad ya había declarado la guerra) para defenderse de los invasores musulmanes. Muhammad envió emisarios a Ibn Zarim y lo convenció para que abandonasen su refugio con el pretexto de mantener reunión con él en Medina para discutir la paz. El “apóstol” del Islam les pidió que fueran desarmados, ya que les daba inmunidad. Cuando Ibn Zarim y sus treinta compañeros se desplazaron desarmados fueron masacrados por los musulmanes, habiéndoseles garantizado inmunidad. (Ibn Ishaq 981).

Tal era la fama de embusteros y sanguinarios entre los habitantes de la Meca que tenían Muhammad y sus seguidores que incluso los que se convertían al Islam no se sentían completamente seguros.

Cuando los musulmanes se acercaron a su tribu de Jadhima, al sur de la Meca, hubo un árabe que insistió en que iban a ser sacrificados a pesar de haberse convertido al Islam. Sin embargo, los otros estaban convencidos de que podían confiar en la promesa del líder musulmán de que no se verían perjudicados simplemente si no ofrecían resistencia. Después de convencer a los escépticos a deponer las armas, los hombres de la tribu fueron atados rápidamente y decapitados por Jalid, el comandante de Muhammad, y los musulmanes. (Ibn Ishaq 834 y 837).

Taqiyya, la mentira en nombre de Alá

La “taqiyya” es de fundamental importancia en el Islam, no sólo para la autoconservación, como comúnmente se cree, sino en toda la vida cotidiana, y especialmente para el avance del Islam y su intento de implementación y expansión a nivel mundial. Prácticamente todas las ramas del Islam practican la taqiyya.

La taqiyya es especialmente loable y meritoria en el contexto de la Yihad o la lucha para implementar el Islam a nivel mundial y fortalecer y ayudar a los musulmanes sobre los no musulmanes.

Taqiyya (taqiya, taqiyah, tuqyah) significa disimulo, ocultación, es una práctica habitual en el Islam que permite a sus seguidores ocultar sus creencias cuando están bajo amenaza, persecución o coacción. Esto significa una dispensa legal, según el Sharía,  y legitimizada por el Corán, por el cual un individuo puede aparentar renegar de su fe y/o cometer actos prohibidos por el Islam, (como comer cerdo, beber alcohol, etc.) y fingir una vida blasfema, y puede mentir y realizar declaraciones falsas y juramentar en falso.

Para los salafistas y los islamistas, la Yihad, es decir, la lucha armada contra los no musulmanes, es el sexto pilar. Muhammad dijo que “estar en las filas de la batalla [Yihad] es mejor que rezar durante sesenta años”, a pesar de que la oración es uno de los Cinco Pilares, y calificó a la Yihad como la “segunda mejor opción”, tras creer en Allah como el único dios y a él mismo, Muhammad, como su profeta, la shahada, o primer pilar del Islam.

El verso coránico 3:28: Que no tomen los creyentes [musulmanes] como amigos a los infieles [no musulmanes] en lugar de tomar a los creyentes – quien obre así no tendrá ninguna participación en Alá -, a menos que tengáis algo que temer de ellos. Alá os advierte que tengáis cuidado con Él.

Muhammad ibn Jarir en Tabari

Muhammad ibn Jarir en Tabari (d. 923), autor de un comentario estándar y autoritario del Corán, explica el versículo 3:28 de la siguiente manera: Si vosotros [los musulmanes] estáis bajo la autoridad de los no musulmanes, temiendo por vosotros mismos, os comportáis lealmente a ellos con vuestra lengua mientras albergáis animosidad interna para ellos … sabed que Ala ha prohibido a los creyentes ser amables o en términos íntimos con los infieles en lugar de otros creyentes, excepto cuando los infieles están sobre ellos en autoridad. Si ese fuera el caso, permitidles actuar amigablemente con ellos mientras preserváis vuestra religión.

Con respecto al Corán 3:28, Ibn Kathir (fallecido en 1373), otro de las principales autoridades del Corán, escribe: “Quienquiera que en cualquier momento o lugar teme … el mal de los no musulmanes puede protegerse a sí mismo a través de un espectáculo externo” Como prueba de esto, cita al compañero cercano de Muhammad, Abu Darda, quien dijo: “Vamos a sonreírle a algunas personas mientras nuestros corazones los maldicen”. Otro compañero, simplemente conocido como Al-Hasan, dijo: “Hacer taqiyya es aceptable hasta el Día del Juicio [es decir, a perpetuidad]”.

Otros eruditos prominentes, como Abu ‘Abdullah al-Qurtubi (1214-73) y Muhyi’ d-Din ibn al-Arabi (1165-1240), han extendido taqiyya para cubrir hechos. En otras palabras, los musulmanes pueden comportarse como infieles y peores, por ejemplo, inclinándose y adorando a ídolos y cruces, ofreciendo testimonios falsos, e incluso exponiendo las debilidades de sus compañeros musulmanes al enemigo infiel, todo lo que no sea matar a un musulmán: “Taqiyya, incluso si se comete sin coacción, no conduce a un estado de infidelidad, incluso si conduce a un pecado que merece el fuego del infierno”.

El Corán mismo es un testimonio más para taqiyya. Ya que los seguidores de Muhammad  creen que Ala es el revelador de estos versículos, se le considera por defecto como el máximo perpetrador del engaño, lo cual no es sorprendente, ya que se le describe (a Alá) en el Corán como el mejor “makar”, es decir, el mejor engañador o intrigante.

Es cierto que la doctrina islámica normativa pone énfasis en la obligación de decir la verdad, Corán 2:42: No disfracéis la Verdad de falsedad, ni ocultéis la Verdad conociéndola!  A la vez que declara y asegura que son los judíos y los cristianos los que ocultan la verdad: Corán 3:71: ¡Gente de la Escritura! ¿Por qué disfrazáis la Verdad de falsedad y ocultáis la Verdad conociéndola?Y refiriéndose a aquellos los declara infieles de la verdad: Corán 4:151: ésos son los infieles de verdad. Y para los infieles tenemos preparado un castigo humillante.

Bin Laden

Pero no es menos cierto que la obligación de decir la verdad en el Corán se circunscribe única y exclusivamente en considerar que la verdad es el Islam; la función de los 287 versículos del Corán que hablan sobre la Verdad es representar a los verdaderos creyentes (musulmanes) y a los profetas del Islam como el epítome de la honestidad y la sinceridad.  Yquien no cree en Alá y en Muhammad como su enviado y último profeta, es mentiroso. Se da por absolutamente cierto, y sin necesidad de demostrarlo, que el auténtico musulmán no miente. Los no-musulmanes son los que mienten:

Corán 16:105: Sólo inventan la mentira quienes no creen en los signos de Alá. Ésos son los que mienten.

Corán 22:62:Esto es así porque Alá es la Verdad, pero lo que ellos [judíos y cristianos] invocan en lugar de invocarle a Él [Alá] es lo falso, y porque Alá es el Altísimo, es el más Grande.

 Corán 23:90-91: Vinimos a ellos [se refiere a los cristianos por creer que Jesús es Hijo de Dios] con la Verdad, pero mienten, si. Alá no ha adoptado un hijo, ni hay otro dios junto con Él. Si no, cada dios se habría atribuido lo que hubiera creado y unos habrían sido superiores a otros. Gloria a Alá, ¡Que está por encima de lo que cuentan!

Corán 18:1-5:Alabado sea Alá, que ha revelado la Escritura [Alcorán]  a Su siervo [Muhammad] y no ha puesto en ella tortuosidad, sino que la ha hecho recta, para prevenir contra una grave calamidad que procede de Él, anunciar a los creyentes que obran bien que tendrán una bella recompensa, en la que permanecerán para siempre, y para advertir a los que dicen que Alá ha adoptado un hijo! [se refiere a los cristianos que dicen que Jesús es el Hijo de Dios]  Ni ellos ni sus predecesores [se refiere a los judíos] tienen ningún conocimiento de eso. ¡Qué monstruosa palabra la que sale de sus bocas! ¡No dicen sino mentira.

Corán 47:3:Y esto es así porque los infieles siguen lo falso, mientras que los creyentes siguen la Verdad venida de su Señor. Así es como Alá los pone como ejemplo a los hombres.

El musulmán recibe la orden de no creer a quien no es musulmán, Corán 3:73: Y no creáis sino a quienes siguen vuestra religión [el Islam] 

Significativamente, ninguno de los versículos del Corán en realidad exhorta a los musulmanes a ser honestos y sinceros con los no-musulmanes, ni incluso entre ellos mismos, totalmente diferente, por ejemplo, las declaraciones inequívocas de la Torá (Antiguo Testamento) y los textos neotestamentarios, en las que Dios se muestra como a si mismo como absolutamente veraz y que nunca engaña, y además exige categóricamente que los seres humanos no se mientan ni engañen entre ellos mismos.

En el Corán no hay ni un solo versículo en el que se pida ser honestos entre los humanos. La “verdad” se refiere únicamente a aceptar al Islam y la prohibición del mentir se refiere a rechazar a Alá, Muhammad y al Islam.

La mentira está permitida – y es legítima, desde el punto de vista coránico-  a los musulmanes engañar incluso a otros musulmanes. Es tan rico y variado el permiso y legitimidad en mentir que el engaño lícito en el Islam se divide en Kizman, Tawriya, Taqiyya y Muruna.

Kizman (Kithman) significa ocultar o retener, es el mandato para que los musulmanes chiítas oculten sus creencias religiosas de los que no son de la Shía (chiísmo). Kizman es una variedad especial de mentir. En el contexto del Islam significa deliberadamente ocultar información, que por si solo no es haram ni halal, sino que su permisibilidad depende de la situación.

El chiísmo enseña a sus seguidores a ocultar su fe y ocultar sus creencias. El “Kithman” ordena a los chiítas que oculten su religión a los no chiítas. Los siguientes dos hadices del sexto iman chiíta explican claramente este punto:

El imam Jafar Sadiq (R) dijo: “Uno, quien expone algo de nuestra religión es como alguien que nos mata intencionalmente”.{Ft. # 1 Usool al Kafi, p.88}

El imam Jafar Sadiq (R) dijo: “Perteneces a una religión que lo oculta, Alá lo honrará y quien lo revele, Allah lo deshonrará”.{Ft. # 2, Ibid, p.522}

Ello compromete a los chiítas a presentar un espectáculo hipócrita y a actuar de tal manera que los que no son chiítas nunca puedan estar expuestos al verdadero chiísmo. Incluso les permite decir una mentira si su intención es ocultar su religión a los musulmanes sunnitas y al resto de los seres humanos.

Los siguientes hadices chiítas  testifican claramente a este efecto:

El iman Jafar Sadi (R) dijo: “Asóciate a tus oponentes solo externamente y oponte a ellos internamente”. {Ft. # 1, Usool al Kafi, p.244}

Zararah narra que le hizo una cierta pregunta al iman Baqar (R): “Me dio su respuesta. Otra persona hizo la misma pregunta y el iman le dio una respuesta diferente. Más tarde, una tercera persona hizo la misma pregunta, pero la respuesta del Imam esta vez fue diferente de las dos anteriores respuestas Entonces le pregunté: “¡Oh, hijo del Mensajero (S)! Las dos personas que vinieron para hacerte preguntas eran de Irak y eran shiítas, pero tú les diste respuestas contradictorias”. El iman respondió: “¡Oh, Zararah! Esto es bueno tanto para mí como para ti, y esto nos ayudará a sobrevivir y prosperar”.{ (Ft. #2 Ibid, p.37).

Si bien esto parece ser un asunto sólo del chiísmo, de hecho, en las conversaciones con los sunnitas a menudo se encuentra el mismo tipo de táctica de ‘ocultar la fe’. Esto se considera “parte del juego”, o para algunos, “parte del esfuerzo en el camino de Alá” (Yihad).

Tawriya (ocultación, disimulo, hipocresía, equivocación, ambigüedad, alusión) es el doble sentido, lo que significa usar una palabra, una expresión o una frase, que tiene un significado obvio, pero que tiene la intención de otro significado al que se aplica, y que es contrario a lo que es obvio”. (Vol. 1, ft. 402). El conflicto es obvio. La tawriya permite mentir al musulmán en prácticamente todas las circunstancias, incluyendo a sus correligionarios musulmanes y jurar –falsamente- por Alá, siempre que el musulmán  sea lo suficientemente creativo como para articular el engaño de una manera que sea “técnicamente” verdad. Como doctrina, el “doble sentido”, describe mejor la función de tawriya. Según los estudiosos musulmanes la tawriya ocurre cuando un hablante dice algo que significa una cosa para el oyente, aunque el hablante quiere decir algo más, y sus palabras apoyan técnicamente este significado alternativo.

Muhammad Salih al-Munajid

En palabras del jeque Muhammad Salih al-Munajid (basado en el Consenso de los Expertos del Islam): “La Tawriya es permisible bajo dos condiciones: 1) que las palabras usadas encajen en el significado oculto, 2) que no conduzca a lo que el Islam considera una injusticia.

De lo contrario, es permisible para un musulmán, incluso jurar por Alá, cuando está mintiendo a través tawriya. Munajid, por ejemplo, cita a un hombre que jura a Alá que sólo puede dormir bajo techo (saqf), pero cuando el hombre es sorprendido durmiendo encima de un tejado, se le exonera al decir “por el techo, me refería a cielo abierto.” Esto es legítimo. “Después de todo”, Munajid añade, “el Corán 21:32 se refiere al cielo como un techo [saqf], el texto reza: “Hemos hecho del cielo una techumbre protegida. Pero ellos se desvían de sus signos”.

Un ejemplo que se usa actualmente en el mundo musulmán moderno para desacreditar a los cristianos es la afirmación que estos (los cristianos) tienen diferentes “versiones” de la Biblia, lo que da a entender es que “los cristianos siempre están creando nuevas Biblias con nuevos mensajes”. Esto se hace a pesar de saber que la palabra “versión” es simplemente una referencia a una traducción, algo que no está en su idioma original.

Otro ejemplo reciente de tawriya en acción es que para los musulmanes felicitar la Navidad es un “gran pecado por lo que el jeque aconseja a los musulmanes decir a los cristianos: “Te deseo lo mejor”, mediante lo cual los cristianos pueden entender que significa que le está deseando lo mejor en términos de su celebración [la Navidad].” Pero -aquí como el jeque explica-, “diciendo te deseo lo mejor, te refieres en tu corazón al deseo que el cristianos se convierta en musulmán.”

Como con la mayoría de las prácticas musulmanas, la tawriya se remonta al profeta del Islam. Tras insistir a los musulmanes la “necesidad” de la tawriya porque “los salva de la mentira”, y del pecado por lo tanto, el jeque Uthman al-Khamis agrega que Muhammad la usó con frecuencia. De hecho, Muhammad es recordado diciendo: “Alá me ha mandado a hacer equívocos entre la gente en la medida en que Él me ha mandado para establecer las obligaciones religiosas”, y “he sido enviado con ofuscación”, y “todo el que vive su vida en el disimulo muere como mártir” (Sami Mukaram, Al taqiyya Fi al-Islam, Londres. Mu’assisat al-al-Turath Druzi, 2004, p 30).

Pero, el ejemplo más distintivo de tawriya en el Islam es la historia de Negus, quien fue obligado por sus administradores cristianos a dar cuenta de lo que creía en caso de que hubiera abandonado su religión. ¡Colocó una declaración de fe islámica sobre Jesús en su bolsillo, y los “burló” (engañó)  al fingir que estaba de acuerdo con sus creencias sobre Jesús!

Notamos todo esto en lo que escribió Ibn Ishaq, el autor de la primera biografía del Islam sobre Muhammad: “… los abisinios se reunieron y dijeron al Negus: ‘Has dejado tu religión’ y se rebelaron contra él … Entonces él (el Negus) tomó papel y escribió: ‘testifico que no hay dios sino Alá y que Muhammad es su esclavo y apóstol, y testifico que Jesús, el Hijo de María, es su esclavo, su apóstol … ‘Luego se lo puso (el papel) en su vestido cerca de su hombro derecho y se dirigió a los abisinios, y les dijo: ‘Oh, gente, ¿no tengo el mejor reclamo entre vosotros?’ ‘Ciertamente’ dijeron’. ¿Y qué pensáis de mi vida entre vosotros?’ ‘Excelente’ ‘. Entonces, ¿cuál es vuestro problema?’ Tú has abandonado nuestra religión y afirmas que Jesús es un esclavo! ” ¿Entonces qué dices de Jesús? ” Nosotros decimos que él es el Hijo de Dios ‘. El Negus puso su mano sobre su vestido, lo que significaba que él (el Negus) testificaba que Jesús el hijo de María no era más que “esto”. Con “esto” quiso decir lo que había escrito, pero los cristianos quedaron y se fueron … ”(Sira de Ibn Ishaq, # 223).

Los seguidores del Islam conocen todos estos personajes y eventos, ya que son parte de su historia y no hay nada sorprendente en ellos. La Tawriya es admisible si es necesaria o sirve a un interés de la Sharía y el avance del Islam.

Muruna significa usar “flexibilidad” para mezclarse con el enemigo o los no-musulmanes. La justificación de este tipo de engaño es una interpretación del Corán 2: 106, que dice: “Si abrogamos un verso o hacemos que sea olvidado, lo reemplazaremos por uno mejor o similar”.Por lo tanto, los musulmanes pueden olvidar algunas de los mandatos en el Corán, siempre y cuando estén siguiendo un mandato mejor. Los musulmanes que se esfuerzan por promover el Islam, a través de la Yihad, pueden desviarse de sus leyes islámicas para hacer que los no-musulmanes bajen la guardia y depositen su confianza en su contraparte musulmana.

Los salafistas y yihadistas sunnitas y chiítas practican la muruna de la misma manera que un camaleón cambia de color para evitar la detección,  a veces se afeitan la barba, usan ropa occidental o incluso beben alcohol para mezclarse con los no musulmanes.

Otra forma común de utilizar la muruna es que un musulmán se case con un no musulmán o se comporte como un no musulmán, por lo que no se sospechará su verdadera agenda. Los secuestradores del 11/9 visitaron clubes de striptease y bares durante sus horas de descanso mientras asistían a clases en los EEUU para volar aviones contra el World Trade Center, el Pentágono y la Casa Blanca.

Las implicaciones de estas tácticas de engaño tan afiladas podrían ser enormes para las sociedades occidentales sencillas. Hace veinte años, el psicólogo Paul Ekman escribió un libro perspicaz, “Decir mentiras”, que demostró que las personas emiten pistas reconocibles cuando practican el engaño. Sus conciencias les hacen, involuntariamente, sudar o elevar sus voces o hacer otros gestos reconocibles. Sin embargo, la investigación del Dr. Ekman fue exclusivamente con personas de cultura judeocristiana. Los salafistas y yihadistas (sunnitas y chiítas), por otro parte, no muestran signos discernibles cuando están siendo engañados porque no hay sentimiento de culpa. En sus mentes, están haciendo exactamente lo que Alá quiere que hagan para promover el Islam.

Es totalmente cierto que no por el mero hecho de ser judío o cristiano se es automáticamente veraz, ni que por ser musulmán se es un mentiroso compulsivo, pero no es en absoluto menos cierto que en la cultura judeo-cristiana no se puede mentir, el engaño es considerado una falta ética y en la cultura musulmana el mentir y engañar es lícito y correcto.

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